Llegar a la música por el camino de las palabras...

miércoles, 9 de octubre de 2013

Un sombrero rojo

"Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad." (Jean-Paul Sartre)

Entran rayos de sol por la ventana. ¿Me dejé la persiana subida? No... no sé. ¿Dónde estoy? Esta no es mi habitación. ¿Dónde estuve anoche? Oh, cielos, estoy desnuda. Ya me acuerdo. Eloy y yo al fin nos acostamos. Puedo oír su respiración. Se mueve, creo que va a despertarse. Abre los ojos, me habla. Me besa. Se levanta y se dirige al baño. Quiere ducharse.

Necesito un cigarro. Bueno, no, qué tontería, yo no fumo. Ni fumo ni he fumado nunca. Miento, sí, una vez, pero no sabía. No sé fumar. Ni siento el humo. En fin, no sé ni por qué he pensado en ello. Quizá he cambiado. La noche me ha cambiado. Soy tan inocente, tan... Bueno, no, ya no.

Me gusta la ventana de Eloy. No se puede negar que tiene buen gusto. Todo su apartamento está perfectamente decorado. Pero la ventana, la ventana me encanta. Ya estoy sentada sobre el alféizar. Qué grande es. Parece ser tan ancho adrede. Me pregunto si se habrá apoyado ya él antes aquí para leer el periódico. No, qué tontería. Eloy no lee ni el periódico. No sé cómo no le gusta leer... Es inteligente.

¡Vaya con la niña! Si la hubiera visto su madre... un buen cachete se habría llevado, seguro. Es extraño observar a la gente desde aquí arriba, sin que ellos lo sepan. Me pregunto si alguna vez me habrá mirado alguien desde su ventana. Seguramente sí, soy... ¿hermosa? Hermosa no, pero sí atrayente. Aunque lo más probable es que se hayan fijado en mí por una torpeza que haya cometido. Quizá el día que salí a la calle sin paraguas, cuando cayó el Diluvio universal y me puse a correr con los zapatos de tacón en la mano. Soy tan patosa... Me gusta el sombrero de ese señor. Voy a comprarme yo uno también. Es una pena que no se lleven los sombreros... si es que tendría que haber nacido en otra época. Siempre lo he sabido. Un sombrero rojo, sí, así lo quiero. A juego con mis zapatos nuevos. Éstos sin tacón, claro.

Ese chico se parece a... ¡Dios mío, es él! ¡No puedo creerlo! ¿Qué hace aquí? ¿Vive por aquí? ¿¿Tenía que ser justo aquí?? ¿En un día como hoy? No me habrá visto, ¿verdad? No seas tonta, Luci, no puede verte. No, no te ha visto. Se para. ¿Por qué se para? ¿Conocerá a Eloy? Se le ha desabrochado un cordón, se acerca al banco para atárselo. Qué pintas me lleva... Le ha crecido el pelo, más todavía. Y no se ha afeitado la perilla. La verdad es que le sienta bien, pero creo que si se quedara mucho tiempo quieto ahí, lo confundirían con un vagabundo. Es igual, es atractivo. Mucho. No sé cómo puede atraerme tanto. ¿Es por el pelo largo? Siempre me han gustado los hippies, igual que a mi madre... No, no es eso. Es su mirada. Qué manera de mirarme... Una vez creí que llegaría a atravesarme.

Ay, aquel día en la cafetería... El muy bruto se bebió el café de un trago. ¡Ja, ja! Se le quedó medio café alrededor de la boca... Medio café no, te lo exageras a ti misma. Estaba bien gracioso. Luego empezó a perseguirme para besarme y así mancharme de café a mí también. Empecé a correr por la cafetería... No sé por qué me enfadé entonces porque nos echaran. El dueño estaba en pleno derecho.

Se va. Anda despacio, como si algo lo retuviera. Quizá sea yo. Como si pudiera saber que estoy aquí... ¡Ey, hola! ¡Mírame! ¡Mira hacia arriba! ¡Soy, yo, Luci! Préstame uno de tus cigarrillos...
¡¡Se gira!! ¿Por qué se gira? Mira hacia atrás, parece no encontrar algo o alguien. Busca en sus bolsillos. Me pregunto qué se le habrá olvidado... No, no es eso. Es un pitillo, quería fumar. Se lo enciende y se va.

La calle parece ahora triste, como si el humo gris hubiera prendado el ambiente. O no, quizá solo sea yo. Ya no se oye el agua correr... Eloy debe estar a punto de salir de la ducha. Siento su aliento cerca de mi oreja. ¿Por qué hace eso? Otro señor con sombrero.

-¿Estás bien, Luci?
Que si estoy bien...
-Perfectamente.
-Lo de anoche...
-¿Qué de anoche?
Ah, sí, eso.
-¿Estuviste cómoda?
-Ajá.
-Sabes que yo te quiero mucho, ¿verdad?
¡Anda, otro señor con un sombrero! ¡Y es rojo! Al final va a ser que se vuelven a llevar...

V

2 comentarios:

  1. No creo haber comprendido del todo de que trataba la entrada, siento que necesito o me encantaría conocer un poco mas de la historia, es encantadora. Soy de quienes disfrutan de las cavilaciones y los pensamientos de los personajes.

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